¿Lactancia materna o lactancia artificial?

Cuando leáis esto igual ya tenéis una decisión tomada, ya estáis disfrutando de vuestro peque y lo que habiáis planeado ha tenido un giro de 180º o todas las expectativas que teníais se han cumplido. Lo leáis cuando lo leáis, tranquilos lo estáis haciendo bien.

La leche materna es lo que el bebé espera recibir, es para lo que el cuerpo de un recién nacido está preparado porque tiene los nutrientes que necesita, adaptados a cada momento, le protege frente a enfermedades propias de la infancia, reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante y se digiere fácilmente, ¡¡casi nada!!.

Está demostrado que los niños alimentados con leche materna tienen un mayor desarrollo intelectual, y menos riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además ayuda a la mamá a una mejor recuperación y reduce el riesgo de sangrados postparto y previene tanto la osteoporosis como el cáncer de ovarios y de mama.

Es gratis y está disponible en cualquier lugar, a la temperatura ideal y aportando justo lo que necesita el bebé en ese momento.

Que a la leche materna la llamen “oro blanco” está más que merecido, ¿verdad?. Eso sí, la dedicación de la mamá los primeros meses es total y hay lactancias que pueden ser facilísimas y otras que cuestan mucho. Cuando hay dudas o complicaciones, es fundamental tener cerca profesionales que os acompañen y os asesoren (en Sanamoms hay dos súper dispuestas) y por supuesto, contar con el apoyo de vuestra pareja y/o cuidador principal.

Resumiendo, la lactancia materna es, sin duda, el mejor alimento que puede recibir vuestro pequeño, es para lo que nacemos preparados.

¿Qué pasa si intento darle pecho y no puedo? ¿Y si hubo alguna complicación y el bebé no pudo recibir lactancia materna? ¿Si le damos lactania artificial lo estamos haciendo mal? Por supuesto que no, dar lactancia artificial no significa hacerlo mal, es una alternativa que está ahí para cuando la lactancia materna no es posible, bien por decisión de los padres o por alguna complicación. No sois menos ni peores padres por dar el biberón. Además cuando se da leche de fórmula la pareja se siente más involucrada en los cuidados, podéis turnaros para dar el biberón y esto hace que la mamá descanse más y tenga más libertad.

Eso sí, las fórmulas no son gratis y los bebés que toman lactancia artificial son más propensos a los cólicos porque esta leche se digiere peor y también a algunas enfermedades propias de la infancia, ya que no reciben los anticuerpos de la leche materna.

Es importante estar bien informados a la hora de decidir cómo alimentar a vuestro hijo y que la decisión la toméis sin culpas y sobre todo, que nunca falten los abrazos.

No podemos olvidar que el contacto también alimenta a un recién nacido y nutre nuestro vínculo con él y éste se lo podemos ofrecer independientemente de la leche que le demos. Hacer piel con piel, portear, cogerlo en brazos… Oídos sordos a los que digan “no lo cojas en brazos, que se acostumbra”. Aunque en la segunda parte tienen razón, se acostumbran a sentirse queridos, seguros y acompañados.

Lo importante es el cariño y el amor no entiende de tetas ni de tetinas.

 

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