Lactancia materna: mitos y dudas iniciales.

Para hablar de la lactancia materna (LM), lo primero es entender su verdadero valor. Se tacha de “moda” cuando en verdad, el pecho nos ha alimentado a nosotros y al resto de mamíferos durante millones de años. Está ligada a nuestra naturaleza, las mujeres tenemos pecho para amamantar. Decir que el pecho es una moda, es como decir que respirar lo es.

La evidencia científica la respalda y ha demostrado que aporta múltiples beneficios, tanto para el bebé como para la madre. Sí, la naturaleza es sabia y amamantar también es bueno para la mamá.

¿Pero por qué es tan buena? ¿Qué tiene que no pueda ofrecer una fórmula artificial?

En la mamá previene hemorragias post parto, favorece la recuperación de peso, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios y mejora el contenido de huesos al llegar a la menopausia.

En el bebé protege frente a infecciones (respiratorias, otitis, gastrointestinales y urinarias), previene el SMSL, produce un mejor desarrollo dental, potencia el desarrollo intelectual  y facilita la digestión, lo que hace que tenga efectos positivos sobre la salud a largo plazo: alergias, diabetes, hipertensión, cifras altas colesterol.

Además ¡es gratis! Y no importa el momento y el lugar, siempre está disponible y a la temperatura adecuada.

Y no nos olvidemos, nuestros peques donde más seguros se sienten es en nuestros brazos y si pueden comer a la vez, ¡mejor! Mientras se da el pecho, se crea vínculo entre la mamá y el bebé. Amamantar es un momento de contacto y conexión entre ambos, en el que los peques, además de alimentarse, se sienten protegidos en un mundo lleno de estímulos que acaban de conocer.

Las primeras semanas son esenciales para la instauración de la lactancia y es cuando más dudas suelen surgir. Aquí vamos con algunos mitos sobre la teta:

  • “Tú leche no es buena, no alimenta”. TODAS las leches son buenas y todas alimentan. Lo importante es controlar el peso, el estado del bebé y el pis (unos 6 pises al día es lo ideal). Si estas cosas van bien, ¡enhorabuena! ¡tu bebe y tu teta son un equipo perfecto!¡Tu lactancia está siendo estupenda!.
  • “Parece que no sale nada”. Está saliendo y es oro, el oro líquido de la maternidad. Se llama calostro y está cargado de inmunoglobulinas para que nuestros peques estén protegidos desde el principio. Es previo a la “subida de la leche”, se empieza a producir durante el embarazo y es escaso, pero los bebés vienen preparados con reservas.
  • “No tienes leche, dale un biberón hasta que suba”. Repito, los peques están preparados y tienen reservas, con el calostro es suficiente. Si queréis dar el pecho, salvo excepciones, es importante no dar el biberón en esta primera etapa para que no interfiera con la lactancia materna.
  • “Pero si esa leche no vale, es agua” Los humanos no tenemos la capacidad de producir agua. Así que lo que sale de nuestras mamas no es agua, es leche. Durante la toma la composición de la leche varía, al principio es más acuosa y al final está la parte más grasa. Por eso es importante cuando demos el pecho esperar a que la mama quedé bien vacía, para poder dar esa grasa a nuestros peques. Además se deben alternar los pechos en las tomas, por ejemplo se pone al bebé en el pecho derecho hasta que notemos que vacía y se ofrece el izquierdo. En la siguiente toma, comenzaremos dando el izquierdo.
  • “Iba bien pero ahora no se sacia, duerme menos y llora más” Tranquilas, no estáis haciendo nada mal… son los llamados brotes de crecimientos. Suelen ser a los 17 días, mes y medio y tres meses. Recomendación: paciencia. En estos picos de crecimiento, demandan más, duermen poco, la mamá tiene sensación de pecho vacío… ¿Qué hacemos? Ofrecer con más frecuencia el pecho. Al hacer esto, estimularemos la señal que da la mama al cerebro para producir más prolactina, la hormona encargada de la producción de leche.

¿Cada cuánto tengo que darle? ¿Cómo sé si tiene hambre? ¿Y cómo sé si está tomando lo suficiente?

Los bebés se deben alimentara a demanda. Y a demanda, es a demanda. Es importante saber que el estómago de un bebé recién nacido es muy pequeño. Para que os hagáis una idea, el primer día es como una cereza, el tercero como una nuez y al mes como un huevo. Así que lo habitual es que cada poco pidan pecho.

Hay unos movimientos que nuestros peques comienzan a hacer cuando su pequeño estómago empieza a pedir leche, son las llamadas señales del hambre. Os las mostramos en la siguiente imagen.

Lo ideal es detectar las tempranas o intermedias y ofrecerle el pecho. Si llegamos a las tardías, es mejor calmarle con unos mimos y luego ponerle. Vosotros si estáis muy enfadados os cuesta más hacer las cosas, ¿verdad?, pues a ellos igual. Es difícil que un bebé se enganche bien cuando está en las últimas fases.

Lo mejor que podemos hacer para saber si nuestro peque está bien y está ganando suficiente peso, es hacer un seguimiento con nuestro profesional sanitario de referencia. En esta clínica estamos dispuestas a ayudaros todo lo posible y usamos las tablas de percentiles específicas de la OMS para niños amamantados.

¿Y en todo esto… nuestra pareja, familia… qué?

Para que la LM sea más exitosa, es importante haber hablado con nuestra pareja sobre la decisión de dar el pecho. Su función más importante será la de apoyar y acompañar. Dejar que la madre descanse, lo necesita.

La familia y amigos… hay que evitar esos comentarios cargados de buenas intenciones que pueden hacer tanto daño a la mama, “pasa hambre” “por un biberón no le va a pasar nada”… dar el pecho es la decisión de los padres y hay que respetarla. Estos comentarios pueden hacer que las mamas se sientan mal e inseguras.

Ahora bien, el 80% de las madres desean dar el pecho y sin embargo a los 3 meses, sólo un 30% lo ha conseguido. ¿Qué nos pasa?

Hay lactancias fáciles (normalmente la de la vecina, que nunca tiene ningún problema con nada) y hay lactancias duras. Sí, duras. Dar el pecho puede hacer que nos desbordemos y acabemos por decidir abandonar. Es importante pedir ayuda. En la consulta del pediatra o la enfermera de pediatría, a una amiga, hay grupos de lactancia en los cuales las mamas se reúnen y se dan consejos. Y por supuesto a nosotras, en nuestros talleres o de forma individual para una atención más personalizada.

“Si existiese una vacuna con los beneficios de la lactancia materna, los padres pagarían lo que fuese por comprarla” Carlos González.

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