Sueño seguro: prevención del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

¿Muerte súbita? ¿Pero qué es? ¿Es muy frecuente? ¿Qué puedo hacer?

Casi todos hemos oído hablar del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y es algo que nos preocupa cuando un bebé llega a casa. La verdad es que suena fatal… pero tranquilos, aquí estamos para ayudaros y explicaros unos sencillos consejos para que a vuestros bebés no les pase nada.

La definición de SMSL es la muerte repentina e inexplicable de un niño menor de un año de edad mientras duerme. La incidencia en los países occidentales es de 1-3/1000 nacidos vivos y aunque la causa es desconocida, se conocen factores de riesgo cuya modificación ha reducido la incidencia un 50%.

El 24 de Octubre del 2016, en la Conferencia Anual y Exposición de la Academia Americana de Pediatría en San Francisco, se presentó un informe con 19 recomendaciones para garantizar un sueño seguro. Este informe está realizado según la última evidencia científica disponible, tras el análisis de 63 estudios diferentes.

Las recomendaciones sobre el sueño durante su primer añín de vida son:

  • Dormir boca arriba. A cualquier hora (Siesta, por la noche…). Nuestros peques ya vienen equipados para evitar asfixias o atragantamientos tanto por la anatomía respiratoria como por su reflejo nauseoso. Así que ya sabéis… Para dormir…¡Ombligo arriba! Y esto incluye a los niños con reflujo.
  • Usar una superficie firme para dormir. Queremos lo mejor para nuestros bebés, así que su colchón debe establecer los requisitos de la Comisión para la Seguridad de Productos de Consumo (CPSC). ¡No van a dormir ellos en cualquier sitio! ¡Ah! Y el colchón debe ser a medida y con las sábanas bien ajustadinas.
  • Dormir en la habitación de sus padres ¡tampoco hasta a los 40 años! pero obligatoriamente hasta los 6 meses y recomendado hasta los 12. Lo aconsejado es que duerma en su propia cuna, moisés o cama. Sólo con esto se reduce en un 50% el riesgo de SMSL y además, ¿qué hay mejor que tener a nuestros bebés cerca?
  • No compartir la cama con el bebé. Tenerlo en nuestra cama para tranquilizarlo o alimentarlo está bien, lo ideal es que después vuelva a su cama. Pero…tenerlo tan cerca y luego dejarlo en su cuna, sin contacto… cuesta, ¿verdad? Por ello las cunas sidecars, siempre que cumplan las normas de seguridad del CPSC, pueden ser una buena opción, aunque no se han publicado estudios que evalúen su seguridad.
  • No poner al bebé a dormir en un sofá, silla, butaca o asiento. ¡Ya se cansará de silla cuando empiece al cole!
  • Retirar de la cama objetos blandos, peluches y almohadas. Que nada invada su territorio.
  • Evitar el arropamiento excesivo. Tendemos a abrigarles demasiado, hay que olvidar la función horno… ¡no son lubinas!, es suficiente con que el bebé tenga una capa más que nosotros.
  • Contacto piel con piel al nacer. Al menos durante una hora, independientemente de si ha sido parto o cesárea. Será uno de los momentos más mágicos de vuestras vidas.
  • La lactancia materna. Uno de los muchos beneficios de dar el pecho, es la reducción del riesgo del SMSL.
  • El uso del chupete. Si queréis amamantar al bebé, es mejor esperar a que la lactancia esté instaurada. Si optáis por la lactancia artificial, podéis ofrecerle el chupete cuando queráis.
  • Evitar cuñas o cojines antivuelco.
  • No fumar, ni consumir alcohol ni drogas ilícitas durante el embarazo ni después del nacimiento. Nuestros peques reivindican espacios sin humos y sin drogas ni legales ni ilegales. ¡Esperemos que continúen con sus reivindicaciones en la adolescencia!
  • Atención prenatal durante el embarazo. Las visitas con vuestra matrona y ginecólogo son muy importantes, ¡además aquí tenemos a la mejor matrona!
  • Seguir el calendario de vacunaciones. Pues sí, las vacunas, además de protegernos contra enfermedades, también protegen a nuestros pequeños frente al SMSL.
  • Siga las recomendaciones de su pediatra y enfermera de pediatría. Nos especializamos en el cuidado de niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, haremos lo posible por ayudaros.
  • No confiar en monitores para el corazón o la respiración. Los aparatos para los hospitales o para casos muy específicos.
  • Asegurar que el bebé pase tiempo boca abajo cuando este despierto. Cuando esté despierto y siempre bajo la supervisión de un adulto… ¡ombligo abajo! Así mejoraremos su desarrollo motor y evitaremos la plagiocefalia postural, es decir, que se aplane la cabeza en la parte posterior.

Como veis, son recomendaciones fáciles. Es importante seguirlas sin preocuparnos en exceso, para que nuestros miedos no nos impidan disfrutar de lo que más queremos.

Y recordad… para un sueño seguro… ¡ombligo arriba! y para jugar ¡ombligo abajo!

“Tener un bebé supone asumir la responsabilidad más grande y la alegría más absoluta que nos da la naturaleza.”

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